José Rivera
Debido a la crisis económica que atraviesa nuestro país y a la necesidad de sentirse útiles, los adultos mayores buscan sumarse al área laboral para ser personas productivas y contribuir con su familia en los gastos de la casa, o bien mantenerse por sí mismos, estos se pueden observar en la zona costa.
De esta forma, las personas de la tercera edad acceden al comercio, o empleos de limpieza, o como recepcionistas, empacadores, vigilantes, entre otros, con bajos sueldos y sin ningún tipo de seguridad social ni otras prestaciones, por lo que han optado por ingresar más recursos a los hogares.
En muchas ocasiones algunos adultos mayores prefieren entrar a laborar a un lugar sin seguro social para no perder su pensión, que ya tienen garantizada, o el apoyo que les da el gobierno de Juan Sabines y sumar con ellos más recursos. Para tratar de llevar una vida digna.
El ingreso a este tipo de empleos es un primer paso que se tiene que reconocer, ya que este grupo demuestra que sigue siendo útil y fructífero.
Esto es algo aceptable, sin embargo es necesario corregir algunos aspectos, ya que ante la necesidad en muchos lugares los adultos mayores sufren de discriminación social. De burla o algún tipo de abuso.
Ello se ve reflejado en las ofertas de trabajo en las que se pone como edad límite 35 años, por lo que "ojala las empresas pudieran contratar por el nivel de compromiso con el que también cuentan las personas de la tercera edad y no sólo por su juventud" , agregó.
Ernesto Peña López, quien rebasa los 60 años, dijo que para sentirse útil accedió a entrar a trabajar durante el horario nocturno como policía de proximidad. A bordo de su bicicleta.
Comentó que renunció, "sólo laboro dos meses porque ya no aguanto el horario de 10 de la noche a cinco de la mañana, ni la falta de paciencia y comprensión por parte de los jefes, y por que finalizo el programa, eso estaba perjudicando su autoestima mucho más que el hecho de no trabajar".
Sobre este punto, destacó que existe una falta de educación de las nuevas generaciones, en las que se requiere acabar con la discriminación, dar entrada al respeto y a la aceptación hacia estas personas, así como aprender a valorarlas.
Argumentó que estas personas son un beneficio para el país, ya que cuentan con experiencia, tienen un sentido de entrega laboral y de responsabilidad, por lo que no se deben desaprovechar todos los conocimientos que pueden aportar.
Destacó que es importante analizar el trabajo estándar, dándole mayor atención a los grupos vulnerables, para establecer una reforma a la Ley Federal del Trabajo, para que se vean beneficiados. Afirmó que esto sería una ampliación de oportunidades laborales para este sector de la población, la cual traería consigo un beneficio doble.
El primer provecho es que la persona se sienta útil al cubrir sus necesidades y dejar de ser una carga financiera para su familia, con lo que al volverse productivo cambiaría su actitud ante la vida, la cual se vería reflejada en su salud.
Esta segunda ganancia no sólo ayudaría a los familiares, sino también a las instituciones de salud del país. ya que tendrían menos enfermos que tratar y con esto mayor calidad del servicio, así como cantidad de medicamento.
Debido a la crisis económica que atraviesa nuestro país y a la necesidad de sentirse útiles, los adultos mayores buscan sumarse al área laboral para ser personas productivas y contribuir con su familia en los gastos de la casa, o bien mantenerse por sí mismos, estos se pueden observar en la zona costa.
De esta forma, las personas de la tercera edad acceden al comercio, o empleos de limpieza, o como recepcionistas, empacadores, vigilantes, entre otros, con bajos sueldos y sin ningún tipo de seguridad social ni otras prestaciones, por lo que han optado por ingresar más recursos a los hogares.
En muchas ocasiones algunos adultos mayores prefieren entrar a laborar a un lugar sin seguro social para no perder su pensión, que ya tienen garantizada, o el apoyo que les da el gobierno de Juan Sabines y sumar con ellos más recursos. Para tratar de llevar una vida digna.
El ingreso a este tipo de empleos es un primer paso que se tiene que reconocer, ya que este grupo demuestra que sigue siendo útil y fructífero.
Esto es algo aceptable, sin embargo es necesario corregir algunos aspectos, ya que ante la necesidad en muchos lugares los adultos mayores sufren de discriminación social. De burla o algún tipo de abuso.
Ello se ve reflejado en las ofertas de trabajo en las que se pone como edad límite 35 años, por lo que "ojala las empresas pudieran contratar por el nivel de compromiso con el que también cuentan las personas de la tercera edad y no sólo por su juventud" , agregó.
Ernesto Peña López, quien rebasa los 60 años, dijo que para sentirse útil accedió a entrar a trabajar durante el horario nocturno como policía de proximidad. A bordo de su bicicleta.
Comentó que renunció, "sólo laboro dos meses porque ya no aguanto el horario de 10 de la noche a cinco de la mañana, ni la falta de paciencia y comprensión por parte de los jefes, y por que finalizo el programa, eso estaba perjudicando su autoestima mucho más que el hecho de no trabajar".
Sobre este punto, destacó que existe una falta de educación de las nuevas generaciones, en las que se requiere acabar con la discriminación, dar entrada al respeto y a la aceptación hacia estas personas, así como aprender a valorarlas.
Argumentó que estas personas son un beneficio para el país, ya que cuentan con experiencia, tienen un sentido de entrega laboral y de responsabilidad, por lo que no se deben desaprovechar todos los conocimientos que pueden aportar.
Destacó que es importante analizar el trabajo estándar, dándole mayor atención a los grupos vulnerables, para establecer una reforma a la Ley Federal del Trabajo, para que se vean beneficiados. Afirmó que esto sería una ampliación de oportunidades laborales para este sector de la población, la cual traería consigo un beneficio doble.
El primer provecho es que la persona se sienta útil al cubrir sus necesidades y dejar de ser una carga financiera para su familia, con lo que al volverse productivo cambiaría su actitud ante la vida, la cual se vería reflejada en su salud.
Esta segunda ganancia no sólo ayudaría a los familiares, sino también a las instituciones de salud del país. ya que tendrían menos enfermos que tratar y con esto mayor calidad del servicio, así como cantidad de medicamento.
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