miércoles, 30 de septiembre de 2009

Divorcio, penosa lucha por los hijos en Pijijiapan


José Rivera
Pijijiapan. Cuando se da la separación de una pareja, la custodia de los vástagos es un trance difícil para los menores, Cuando una pareja contrae matrimonio, existen muchos planes, entre ellos y uno de los más importantes es tener descendencia.
El arribo de los hijos es muy importante en el matrimonio, con él está la felicidad y la realización tanto del padre como la madre, sin embargo cuando se separan, todo esto se convierte en un calvario.
Los hijos son los más afectados en cuanto se refiere a la desintegración familiar, pues cuando los padres deciden divorciarse, esta causa les trae a los menores eventos postraumáticos que se ven reflejados en la adolescencia principalmente.
Los hijos son los más afectados en cuanto se refiere a la desintegración familiar, pues cuando los padres deciden divorciarse, esta causa les trae a los menores eventos postraumáticos que se ven reflejados en la adolescencia principalmente.
Cuando la pareja decide separarse no solo viene un mar de pleitos económicos y demás intereses, sino que también lo principal es pelear por tener el máximo derecho sobre los hijos, quienes por lo general son los que más sufren por la ruptura sentimental y civil de los padres.
La custodia de los hijos por lo general es lo primero que piensan los matrimonios que están por romperse, puesto que después del divorcio, esta puede llegar hasta un juicio largo si no hay acuerdos entre los padres e incluso hasta se les puede retirar a lo menores.
Las leyes civiles y de protección al menor establecen la obligación de los padres de mantener, educar e instruir a sus hijos menores, así como los derechos que tienen sobre las visitas que les pueden hacer aún si no tiene patria potestad.
De acuerdo con María Edith Torres García, quien fungió en la Procuraduría de la Defensa del Menor, la Mujer y la Familia en el DIF, oriunda de Pijijiapan quien señaló que en este municipio: realizando la función particularmente litigante “Tenemos hasta10 casos al día de divorcios y parejas que pelean por la custodia de los menores, es el pan nuestro de cada día, la verdad es que sí ha aumentado mucho la cifra en estos casos, ya sea por la infidelidad o situaciones económicas, estos dos factores son los principales en la ruptura de los matrimonios”.
Mencionó que un juez de lo familiar determina con cuál de los padres se quedara en resguardo el menor, aunque el 95 por ciento de los casos se le da la preferencia de la custodia a la madre.
Esto es así porque se considera la más cercana y apropiada para educar, así como formarlos, exceptuando de esta obligación si la madre maltrató, abandonó o descuido al menor, según explicó la ex procurador del DIF.
“Antes de los 8 años es cuando el menor debe estar con la madre, es quien debe ejercer la custodia, sin embrago, hay motivos como el maltrato, el descuido o el abandono, que pueden ser casual para que la madre pierda esa custodia”, señaló.
Después de los 8 años de edad se le puede dar la custodia al padre, ya que se toma en consideración la posición del menor, también dependiendo de los análisis psicológicos que se le aplican durante el proceso y si le es más conveniente al hijo.
Aclaró que sin embargo el DIF sólo trata de orientar a los padres durante el proceso, puesto que debe ser un juez de lo familiar quien entrega dicha custodia, aunque en caso de que no haya un acuerdo, la dependencia puede quedarse con la custodia y mandar al niño a un centro de resguardo en lo que pasa el proceso.
“En caso de que el conflicto se haga más grande, cuando el niño esté sufriendo por algún tipo de maltrato ante esta situación, entonces sí tenemos nosotros la facultad de resguardarlo en lo que el juez decide quién de los padres tiene la custodia legal”, indicó Torres Garcia.
Comentó que otra situación es la pérdida de la patria potestad, la que se refiere a los derechos y obligaciones de los padres, los cuales pueden llegar a perderlos también si es que el pleito no llega a conclusión, a tal grado de que uno de los dos o los dos podrían no tener ya nada que ver con el menor.
Así mismo la separación de los padres junto con el pleito sobre la custodia, puede traer problemas psicológicos y de traumas al menor, ya que esta experiencia daña al hijo de la pareja en pelito durante todo su desarrollo creando diversos conflictos mentales.
El DIF les brinda a los menores un apoyo psicológico, debido a que es muy fuerte le daño que reciben durante el proceso de divorcio.
“Los niños son los más afectados, por la edad más que nada, son niños que llegan aquí y te cuentan todo con lujo de detalles, como si fuera una la película y son niños chiquitos de 4 años los que saben todo porque lo ven y escuchan en la casa”, expuso.
“Es muy difícil, pero de acuerdo con las pláticas que se tiene con los psicólogos estos daños se pueden curar, aunque es un proceso muy largo y complicado porque llegan a la edad adulta y es donde reflejan lo que vivieron, buscando el mismo perfil en el estilo de vida”, comentó la litigante.
Y es en la adolescencia cuando se comienzan a observar los primeros reflejos de los traumas psicológicos que sufrió el niño, ya que es cuando su desarrollo experimenta distintos sentimientos que lo inclinan más a una actitud negativa ante la vida.
Otros datos de acuerdo con María Eugenia León, psicóloga orientadora en algunas Escuelas Secundaria, para que el adolescente rinda en el ámbito escolar como en lo demás, la familia es el factor más importante de su vida, ya que si él no cuenta con ella o la tiene rota, el menor va a irse a la baja en el aspecto académico.
“Nosotros todos lo días estamos tratando con diferentes conductas de los jóvenes, en ocasiones si vienen los papás y platicamos con ellos, pero si no, mandamos a una trabajadora social para que vea que sucede, la desintegración familiar entre otras influye desde un punto determinante en la vida del menor”, mencionó.
Y agrega, “En la escuela ellos bajan bastante, porque ellos no lo ven como prioridad, ellos quieren solucionar ese problema que fue ocasionado por dos adultos, y a veces ellos no tienen la precaución de pensar en sacar adelante al niño, deciden estarse peleando y ahí se la llevan de pleito en pleito”.
Señaló que incluso ellos como docentes están preparados para dar apoyo psicológico a los menores, porque la depresión es bastante frecuente en los adolescentes y lo que se desea principalmente es aumentarle la autoestima.
Opinó también que la familia es esencial para la formación del adolescente, puesto que depende de la cultura y el amor que reciba en casa para que el joven se desarrolle plenamente.
“La responsabilidad de la familia cuanta bastante, porque aquí lo vemos en las mañanas todos los días, cuando vienen a dejar a los muchachos, si el matrimonio esta unido, si hay un entendimiento entre los esposos, el muchacho sale excelente, aunque no en todos los casos, porque también influye la economía y el nivel de donde viven, pero definitivamente si se tratan con cariño y entendimiento, los muchacho son mejores personas, y aquí se ve reflejado”, dijo María Eugenia de León.
Así mismo para evitar este tipo de situaciones, el DIF recomienda acercarse al centro de mediación en donde se hace una invitación a platicar para llegar a un acuerdo por parte de los padres en cuestión, con tal de explicarles a qué tipo de problemas se enfrentarían si se llega aun pleito grande.
Sin embargo los casos de divorcio parecen ser cada día más comunes entre las familias, pero también el número de afectados aumenta, como lo son en su mayoría los niños y jóvenes, quienes menos culpa tienen, pero son los más dañados.

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